Cultura

EL TELESCOPIO

Pies de paro por el sabor de un baño de sol

Y llegó el día en que los pies del mundo se han unido y han dicho suficiente.

Viernes 21 de febrero | 09:14

Club Obrero. La Plata

Y llegó el día en que los pies del mundo se han unido y han dicho "suficiente"

Aquellos pies hastiados de rotar horas de mañana o de tarde. Que sostienen brazos que cargan innumerables mercancías que dejan cansancio y siguen de paso.
Los mismos que corren al trabajo para marcar el presente del día y obtener así la cuota de vitalidad que permite el sobrevivir.

Esos que encienden la luz, arrancan el motor, activan la máquina, limpian el piso y dan de comer. Los que curan, inventan, los que piensan y enseñan. Los que buscan la moneda y los que la perdieron. Los pies echados, castigados y amordazados.

Son los testimonios marcados de acero, barro y madera que construyen el armazón de un universo que otros disfrutarán.

Estos pies, encolumnados en un grito colectivo, han escupido sobre las muertes artificiales que padecen a diario y han estallado los eslabones tiranos que han latigado generaciones enteras.

Nuestros pies han parado la marcha, se han desnudado de la piel escurrida hasta morir.
Nuestros pies han colgado los relojes, se han cruzado de brazos y sin prisa, han contemplado la inmensidad de la nada. "El día es nuestro, ya no lo robarán más", exclaman victoriosos frente al invasor.

El mundo es nuestro, nuestros pies lo saben. Somos sus eternos arquitectos.
El tiempo es nuestro y decidimos apagarlo.
El día de sol bañará de alegrías nuestros pies.
Somos libres, bailemos al son del viento.







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