Economía

CRISIS ECONOMICA

[Video] COVID-19 y derrumbe de las bolsas, ¿hacia una recesión mundial?

Análisis de Gastón Remy, economista y referente del PTS en el Frente de Izquierda, en Pateando El Tablero, la izquierda en radio 101.7 Jujuy FM.

Jueves 12 de marzo | 19:25

Esta columna en Pateando El Tablero, la izquierda en radio, por la 101.7 Jujuy FM se realizó en el día de ayer, mientras se produjo, al igual que hoy una fuerte caída de los mercados y las bolsas de valores de todo el mundo por el efecto del coronavirus y la declaración de pandemia por parte de la OMS. Además la puja entre Arabia Saudita y Rusia continúa afectando a la baja el precio del petróleo.

Te puede interesar: Se desploman las bolsas, suspenden Wall Street y el riesgo país superó los 3.100 puntos

Acá las principales definiciones:

El pasado lunes se derrumbaron las bolsas del mundo a los menores niveles en los últimos 10 años. El pánico estalló, llegando incluso Wall Street, a suspender las sesiones para evitar mayor caos. La magnitud de las pérdidas de riqueza en la bolsa de valores del lunes se estima en 5 billones de dólares. Una suma que representa 12.500 veces el PBI de Argentina.

¿Cuáles son los motivos de este derrumbe?

  • Como elementos más inmediatos y visibles se encuentran, por un lado, los efectos del coronavirus, que desde fines de enero viene afectando a la economía mundial con epicentro en China, mientras sigue su contagio a otros países y se discute en qué medida o no se puede transformar en una pandemia. El efecto por ahora del virus ha sido letal sobre más de 4200 personas de los más de 120.000 afectados en todo el mundo, este grave problema de la salud se ha propagado sobre la economía.
  • Por otro lado, el viernes pasado se desató una guerra por el precio del petróleo entre dos de los principales productores mundiales: Arabia Saudita y Rusia. Este último país es miembro de la OPEP+ o ampliada, una mesa de negociación que fija cuotas de producción y de esa manera orienta el precio del barril en el mundo. El portazo de Rusia negándose a disminuir la oferta de crudo que proponían los sauditas y, por esa, vía hacer subir el precio (hace un año atrás estaba en 66,37 dólares y había bajado a 51,27 dólares); tuvo como repuesta de Arabia Saudita, un giro inesperado con su anunció de aumentar la producción para así inducir una baja del precio. Así el lunes se produjo la mayor baja porcentual del precio del barril desde la guerra de Irak en 1991. Hoy (11/3) el barril cotiza en valores cercanos a 34 dólares.

¿Se trata del choque de dos cisnes negros (coronavirus y el petróleo) o hay algo más de fondo?

  • El término “cisne negro” ha sido utilizado para explicar últimamente todo tipo de fenómenos inesperados y de gran impacto en el mundo. Así lo fue respecto del derrumbe de las bolsas del lunes pasado por parte de varios analistas que hicieron hincapié en el aspecto menos esperado de esta combinación, entre la incertidumbre que provoca el coronavirus y el portazo de Rusia en la negociación con Arabia Saudita.
  • Si bien aún se desconoce la posibilidad de que el coronavirus se declare como una pandemia, los efectos negativos ya se expresan en las estimaciones de crecimiento de la economía mundial y de los principales países. Los pronósticos auguran una baja del crecimiento mundial del 2,9% al 1,5 o cercano al 1 por ciento, según lo estimen la OCDE o el FMI, respectivamente.
  • En el caso de la puja entre Arabia Saudita y Rusia no se puede descartar un entendimiento de último momento, que permita cierta recuperación del precio del petróleo, aunque evidentemente las heridas que se abrieron expresan además de los problemas de la geopolítica mundial, también los de la economía. Contrariamente a los efectos que suelen tener las subas bruscas del precio del petróleo, generando una presión inflacionaria; esta vez, la baja del precio que podría ser recibida como un efecto benéfico, es vista con preocupación. De fondo está el temor a que efectivamente la economía mundial se encamine hacia una recesión que se traducirá en una menor demanda de petróleo impactando sobre el precio y el conjunto de la actividad.
  • Pero debajo de los cisnes se encuentra la posibilidad cada vez más real del inicio de una recesión mundial. Sobre los recortes del crecimiento mundial para este año, las principales economías del mundo, luego de la recuperación parcial experimentada desde la última crisis de 2008, vienen atravesando un dinamismo cada vez menor. Estados Unidos que desde 2010 encabezó la mayor recuperación económica aunque sin llegar a los niveles previos a la crisis financiera de 2008, ya venía acusando hacia fines del año pasado una desaceleración de su crecimiento (2% se espera para 2020 frente a 2,3% en 2019 y 2,9% en 2018). Las tendencias a la recesión son previas al efecto del coronavirus, sin embargo, el mismo ha empeorado las perspectivas de crecimiento de una economía mundial caracterizada por bajos niveles de inversión y en el crecimiento de la productividad como también la creación fundamentalmente de empleo precario. Detrás de este comportamiento se encuentra una baja de la tasa de rentabilidad de las principales corporaciones globales.

Te puede interesar: Coronavirus, deuda y recesión

  • Por otro lado, las herramientas de los Estados para enfrentar la crisis están más debilitadas. Existen amplias dudas sobre los límites para que la política monetaria de bajas tasas de interés pueda tener algún efecto significativo como lo fue en la última gran crisis estimulando el consumo y la inversión para reanimar la actividad. Las tasas ya están en niveles muy reducidos, la FED dispuso una rebaja a 1,25%, y en Europa y Japón están cercanas a cero.
  • A su vez, las bajas tasas de interés llevaron a un salto del endeudamiento de los Estados y de las corporaciones. La deuda global asciende a U$S 253 billones (más de tres veces el PBI mundial según el IFF -3er Tr. 2019), siendo las corporaciones no financieras las más afectadas, en especial, aquellas que no están en los sectores de mayores rentabilidades a diferencia de las tecnológicas. Una caída fuerte de la actividad y, ni hablar una recesión, podría poner en riesgo su capacidad de pago de las deudas y llevar a bancarrotas que arrastren al sistema bancario y financiero. Dejando un tendal de desocupados sin dudas.
  • Otro elemento, que complica el panorama, es la poca disposición de los Estados imperialistas a tomar medidas coordinadas para salir de la crisis. Si bien el FMI adelantó créditos por 50.000 M para enfrentar los efectos del coronavirus en el mundo, y así lo hicieron otros Estados anunciando ampliaciones del gasto (Japón, Italia), la política de Trump en Estados Unidos, o de los conservadores en Reino Unido con el Brexit, son tendientes a profundizar las políticas de tipo nacionalistas, a buscar soluciones de común acuerdo.
  • Considerando los límites para implementar las mismas políticas que la crisis de 2008, hay quienes sugieren implementar medidas por el lado de aumentar el gasto público a modo de contrapesar las tendencias a la recesión. Algo que por la complejidad de la situación seguramente se quede corto, tal como explica, el economista marxista Michael Roberts, en relación a la propuesta de Paul Krugman sobre ampliar la inversión pública en un 2% del PBI en los Estados Unidos sostiene que “Si se implementa (la propuesta de Krukgman), eso llevaría la inversión del gobierno al PIB en los EE. UU. A alrededor del 5%, un máximo de la posguerra. Y, sin embargo, la inversión empresarial e inmobiliaria es del 15-20%. Si eso cayera un 25% en una recesión, el impacto a la baja sería el doble del paquete de estímulo de Krugman. Entonces, a menos que haya un gran cambio de la inversión capitalista a la estatal, dicho gasto deficitario sería insuficiente para revertir o evitar una caída de la inversión capitalista. ”
  • Pero incluso como ya se demostró en otros momentos de la historia, estos intentos no solo no solucionan los problemas de fondo sino que terminan siendo impotentes, mientras el capitalismo despliega sus facetas más aberrantes poniendo a las mayorías sociales al filo del abismo. Mejor preparase para hacerle frente a las decisiones de los bancos y grandes corporaciones que a través de sus Estados intentarán, una vez más, socializar las pérdidas a costa de mantener las ganancias privadas. Necesitamos derrocar este sistema anárquico e irracional, el capitalismo no va más.






Temas relacionados

Coronavirus   /    Arabia Saudita   /    Wall Street   /    Petróleo   /    Rusia   /    Recesión   /    Estados Unidos   /    Jujuy   /    Economía Internacional   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO