Economía

PARO AGROPECUARIO

Reclamo de las patronales agrarias: cuando el piquete “está bien”

Bajo el lema “no maten al campo”, empresarios rurales nucleados en la Sociedad Rural, CONINAGRO y CRA realizaron ayer una jornada de protesta contra las retenciones agrarias y los cupos de exportación.

Lucía Ortega

@OrtegaLu_

Sábado 18 de julio de 2015 | Edición del día

En nombre de “el campo”, “el país”, “la sociedad” o “los pequeños productores”, cientos de empresarios agropecuarios salieron ayer a varias rutas del país a movilizarse en reclamo del levantamiento de las retenciones a las exportaciones y los cupos de exportación.

Aduciendo una crisis general del sector agrario se subieron a sus tractores y camionetas 4x4 e interrumpieron intermitentemente y bajo distintas modalidades en distintas zonas del país la circulación del tránsito automotor. Es que el derecho a protesta en este caso sí está justificado, la “libre circulación” a la que apelan recurrentemente a la Constitución Nacional cada vez que hay un piquete obrero, queda ahora en segundo lugar frente a la defensa de sus ganancias e intereses patronales.

Los cruces entre las corporaciones agrarias y el gobierno nacional resurgen al compás del calendario electoral. Las primeras recordándole a los tres candidatos que representan los intereses patronales, Macri, Massa y Scioli, que la rentabilidad del sector agropecuario debe estar en primer lugar en la agenda. Algunos representantes no ocultaron este objetivo, como el caso del presidente de la Sociedad Rural de San Francisco, quien dijo que la manifestación se realiza también “para ir manejando el rumbo de las votaciones de octubre para cambiar el rumbo del sector agropecuario”.

El gobierno, por su parte, respondió a los ruralistas con medidas de mayores subsidios para los llamados “pequeños productores” agrícolas y lecheros, consistente en aumentos en la devolución de las retenciones a las exportaciones y nuevos permisos para las exportaciones de trigo del sur de Buenos Aires y maíz del norte del país, así como la extensión del programa de subsidios a productores tamberos. De esta forma, el ministro de Economía Axel Kicillof explicó el jueves que si la Federación Agraria Argentina no adhería a la protesta se debe porque la entidad “representa a los pequeños productores” que el gobierno estaría beneficiando. Alejado de aquella imagen confrontativa con las grandes corporaciones agrarias que construyó en el contexto del conflicto del 2008 por la implementación de las retenciones móviles, el gobierno se muestra dialogando y respondiendo con millones de pesos a las protestas.

Según sus propias declaraciones, los recursos derivados hacia los empresarios del sector totalizan 3.500 millones de pesos y alcanzaría a 56 mil productores de 72 mil en el país. Cabe aclarar que los llamados “pequeños productores” en realidad son en su mayoría propietarios de cientas de hectáreas, muchas ubicadas en las tierras más valiosas del país. La mayoría de los piquetes y movilizaciones en el marco de la protesta se localizaron en la provincia de Buenos Aires y en las regiones pampeanas.

Por supuesto que para los productores agropecuarios estas transferencias de riqueza son insuficientes. No se cansan de repetir que “este no es un conflicto por la renta”, sin embargo, de lo que se trata es de querer embolsarse el total del precio de los productos exportables. “No necesitamos maquillajes, necesitamos eliminar los ROEs y los cupos”, afirmó claramente Rubén Ferrero, presidente de la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Algunos productores afiliados a la Federación Agraria se opusieron a los lineamientos nacionales de su asociación y también se plegaron a la medida. Como el caso de Agustín Pizzichini en la filial cordobesa, quien señaló que los cambios más urgentes que debe aplicar el Gobierno nacional son la liberación de las exportaciones para el trigo y el maíz y reducir la presión impositiva.

Para la presidenta Cristina Kirchner, los problemas en el sector agropecuario se deben a la caída del precio internacional de los commodities y la pérdida de ventas en el exterior por la baja en el consumo de otros países. Los grandes terratenientes y productores, que hasta no hace mucho reconocieron que durante el gobierno “nacional y popular” ganaron como nunca en la historia, señalan que hay una crisis en el campo que se debe a la política del gobierno hacia el sector.

Muchos de quienes ponen el grito en el cielo cuando los trabajadores realizan piquetes en las rutas y en las calles contra los despidos, por condiciones laborales o en defensa de sus salarios, no ven ningún inconveniente en plantear que sus piquetes patronales son legítimos, al tiempo que se adjudican la representación de los intereses de todos los miembros de la nación.

Así, por ejemplo, otro referente de la FAA, Gustavo Tettamanti, afirmaba que “tenemos que estar donde está la gente, hoy la gente está en la ruta y por eso acompañamos”, palabras que jamás se han escuchado cuando los trabajadores salen a la calle para poder llegar a fin de mes. Empezando con el hecho de que las patronales agrarias son las que en peores condiciones mantienen a sus trabajadores, la gran mayoría en la informalidad, jornadas extenuantes y hasta trabajo esclavo y trabajo infantil.

Asimismo, se escuchó en esta jornada por primera vez un dato referido a la concentración productiva del sector: según Tettamanti, con el gobierno de Kirchner salieron de producción cerca de 100 mil productores, tendencia que se continúa desde los años ´90 ante los mayores requerimientos de escala productiva, y que significa que “los ganadores” han profundizado su oportunidad de negocios. Sin embargo, nadie cuestiona de fondo el modelo productivo planteado para la producción agroalimentaria argentina, ni gobierno ni patronales agrarias proponen un verdadero plan para hacer frente a las necesidades alimenticias y nutricionales de las grandes mayorías populares.

En momentos en que la renta parece achicarse vuelven al centro las disputas por su apropiación expresadas en el monto de las retenciones y los cupos exportables. Vale mencionarlo: la renta anual total en la Argentina promediaría los 15 mil millones de dólares en la década kirchnerista. Y qué mejor, para los dueños de la tierra y los empresarios agrarios, que empezar a asegurarse una rentabilidad suficiente en el próximo período que en el marco de la campaña electoral.

Los trabajadores en este contexto tienen la enorme tarea de demostrar que existe una alternativa propia frente a los planes empresarios que puede canalizar verdaderamente la renta hacia el desarrollo de una agricultura sustentable al servicio de las necesidades sociales.







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