Política

TUCUMÁN

Zecca y una peregrinación contra los “ultrajes” del 8 de Marzo

Una concurrida marcha fue la plataforma para que el arzobispo de Tucumán continúe su cruzada contra la lucha de las mujeres.

Maximiliano Olivera

@maxiolivera77

Domingo 26 de marzo de 2017 | 01:00

Como cada año, se realizó una peregrinación y una misa por el Día del niño por nacer. Pero esta vez la intención de monseñor Alfredo Zecca y la cúpula eclesiástica fue realizar una demostración de fuerzas tras la multitudinaria marcha del 8 de Marzo en Tucumán. Bajo la consigna de un “desagravio a la Virgen”, el arzobispo embistió contra una perfomance artística, avalando una ‘cacería de brujas’ que incluyó escraches en las redes sociales y amenazas de muerte. Entre los primeros apoyos públicos estuvo la Sociedad Rural.

Los días previos a esta movilización estuvieron marcados por nuevas declaraciones de Zecca donde detrás del ‘respeto de toda vida humana’ se esconde una visión del mundo cargada de odio y misoginia. Sobre el movimiento #NiUnaMenos planteó que había una “exageración” con el número de femicidios, y que en todo caso “también mueren hombres”. Además sostuvo que las jóvenes que realizaron la perfomance “ya estarían muertas” si fuese en otro país.

Durante la misa que se ofició frente a la Catedral, Zecca fue moderado por razones de tiempo. Una fuerte tormenta le impidió pronunciar su homilía y se refirió escuetamente al tema. “Venimos además a reparar y desagraviar las ofensas que en el mundo y en la sociedad se cometen contra ti (en referencia a la Virgen) y contra nuestro Señor”, dijo elípticamente en su primera alocución. Ya en el tramo final, pidió “perdón” por las “injurias y agravios y toda clase de ultrajes contra ti y tu amado hijo Jesucristo”. Ya ante los medios, el monseñor intentó mantener la compostura. Se refirió a lo ocurrido el 8 de Marzo como una “profanación” y “una ofensa”.

Una movilización para recomponer el liderazgo

Mientras la peregrinación se organizaba para partir desde la plaza Urquiza, los primeros fieles se sentaban en la hilera de sillas que se dispuso sobre la primera cuadra de Laprida. Todo el tramo entre las dos plazas estaba ornamentado por carteles contrarios al derecho al aborto. El más sobresaliente fue el de la campaña “del bebito”, encabezada por la hija de un funcionario de la dictadura y defensor de Videla.

Cerca de las 17.30 cayeron unas gotas que alertaron a quienes se iban acomodando en plaza Independencia. Faltaban 20 minutos para las 18 cuando pasaron cinco colectivos con jóvenes, arrancando algún que otro saludo del grupo de 20 policías que apostado frente a la Catedral. Dos de los vehículos eran visiblemente identificables como propiedad de la Municipalidad capitalina: fueron parte de la campaña de Alfaro-Amaya en 2015 y reciclados para el Bicentenario.

Centenares de personas ya se encontraban sentadas cuando comenzó la lluvia a las 19.20. “Esta es una lluvia que dura un ratito, son las lágrimas de la Virgen emocionada”, se escuchó por el micrófono. Era fácil decirlo desde la comodidad de un escenario techado. Ante la tormenta, algunas sillas oficiaron de paraguas. Mientras la desbandada de fieles seguía, la Virgen ingresó a la plaza, a bordo de una camioneta blanca.

La jornada mentada por Zecca sirvió de estratagema para recomponer su liderazgo, con peso determinante en la política tucumana. La muerte del cura Juan Viroche –para la Justicia fue un suicidio, para muchos un ‘ajuste de cuentas’ por denunciar a narcos– había golpeado fuertemente en su imagen, con abucheos públicos. Quizás algunas de las personas que ayer lo vivaron, en octubre pasado lo incluyeron en una operación por la impunidad del supuesto crimen. Hasta se corrió el rumor de una jubilación anticipada, por decisión papal.

Con meses de anterioridad, Zecca también había llegado a los diarios nacionales gracias al affaire de las valijas de López en un convento. Zecca fue mostrado como parte de los “lazos con la Iglesia” que tenía el funcionario kirchnerista. Concretamente se señaló el convenio firmado en 2013 entre ambos –con la presencia de José Alperovich, entonces gobernador– por $15 millones la refacción de la Catedral. Entre acusaciones cruzadas, no se sabe el destino de la cifra millonaria. Misterio divino.

Oscurantismo con banca estatal

La movida de Zecca tuvo eco e impulso en las fuerzas políticas del régimen provincial. El intendente capitalino Germán Alfaro (Acuerdo para el Bicentenario) facilitó recursos para la marcha de ayer, además de asistir a la misa y declararse solidario con el pensamiento del arzobispo.

La Legislatura declaró “de interés” la peregrinación de ayer, logrando una confluencia de todas las fuerzas: desde el Frente para la Victoria al Acuerdo para el Bicentenario, pasado por el bussismo y el PRO. El lobby encabezado por Zecca reedita la confluencia de los bloques a la hora de frenar la adhesión a las leyes nacionales de educación sexual integral y de salud reproductiva.

En esta última cruzada, Zecca ha logrado guiños en lugares inesperados. "Decidimos marchar desde otro lado porque ya veíamos como venía la mano desde algunos sectores", había dicho Yanina Muñoz, referente de Libres del Sur, en plena ofensiva mediática contra el 8 de Marzo. Fue, en última instancia, un guiño a su lugar de funcionaria municipal.

La gravitación de la cúpula eclesiástica se ve correspondida con los subsidios otorgados por el gobierno provincial, amén de los ya percibidos nacionalmente. Con la movilización de ayer, el oscurantismo bancado por el Estado sumó un nuevo capítulo en su férrea oposición a las demandas del movimiento de mujeres y LGTB.







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